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3 ideas clave para anticiparnos al riesgo de suicidio infantil y juvenil

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Una de las preguntas más frecuentes que se hacen los adultos es si el hablar de suicidio con niñas, niños y adolescentes es un factor que incrementa el riesgo de que atenten contra su vida. La evidencia científica muestra que, aunque es valioso hablar del tema para prevenirlo, hay información que puede tener efectos muy negativos en personas vulnerables.

Específicamente, se sabe que cierto tipo de noticias y reportes pueden aumentar la probabilidad de suicidio. Cuando se da información o se publican artículos que describen explícitamente el método del suicidio, tienen detalles sobre retos o desafíos asociados a este, utilizan imágenes dramáticas y gráficas, tienen titulares alarmantes, son repetitivos o atribuyen el suicidio a un evento de moda, los estudios muestran que se aumenta la probabilidad de que- los menores de 18 años que se encuentren en riesgo o sean vulnerables- puedan cometer actos que atenten contra su vida.

Lo que los expertos recomiendan es hablar de suicidio como una forma de prevención. Sin embargo, hacen un especial énfasis en que las conversaciones deben ser esperanzadoras, cuidadosas y deben dar apoyo a las personas vulnerables. También deben buscar cambiar percepciones incorrectas sobre el tema y desmitificar ideas que parezcan atractivas sobre el suicidio.

A continuación, les compartimos algunas herramientas para abordar este tema de manera preventiva y esperanzadora.

1. La mejor manera de prevenirlo es ayudarles a desarrollar competencias socio-emocionales. Esto es enseñarles a reconocer, manejar y expresar sus emociones y las de los demás. También incentivarlos a que adquieran las habilidades cognitivas, comunicativas y de conocimiento, necesarias para la construcción de una identidad sólida y de relaciones positivas con otras personas. Esto lo logramos cuando les enseñamos a:
a. Reconocer y asumir sus errores y a solucionar los problemas que estos traen
b. Hacerse cargo de sus decisiones y a asumir la responsabilidad de las mismas
c. Planificar su vida y anticipar el posible fracaso en algunos aspectos de ella
d. Esperar y ser pacientes
e. Tolerar el aburrimiento y los momentos difíciles
f. Disfrutar de lo simple
g. Arriesgarse, perder e iniciar de nuevo
h. Tolerar la frustración
i. Tolerar el rechazo y manejar el desanimo
j. Ser optimistas

2. Es importante estar atentos a las señales de alerta que pueden indicar que un menor de 18 años está en riesgo de suicidio
Algunas de éstas pueden ser:
a. Que realice amenazas directas, bien sea verbales o escritas
b. Que haga amenazas indirectas, tales como decir: “Soy un estorbo”; “No sirvo para nada; soy un inútil”; “Sin mí, las cosas estarán mejor”; “Ya les voy a solucionar todos sus problemas”
c. Que la persona tenga una historia de intentos previos
d. Que se observen alteraciones en los patrones de sueño y/o alimentación por más de una semana
e. Que se haga una entrega de pertenencias preciadas a otros (“herencias”)
f. Retraimiento social
g. Abuso de sustancias psicoactivas
h. Que la persona muestre una incapacidad para experimentar placer
i. Que haya una mala percepción del futuro, del mundo y de sí mismo
j. Que se busque información referente al suicidio
k. La presencia de un evento desencadenante
l. Cambios en su rendimiento académico habitual

Recuerde: tener alguno de estos comportamientos no necesariamente indica que la persona va a optar por el suicidio, sino que tiene un mayor riesgo comparado con otros menores de 18 años. Verifique si uno de estos comportamientos aparece de manera aislada o si está acompañado de otros.

3. Es importante prepararnos para manejar un riesgo real
a. Ante una posible amenaza de suicidio siempre es muy importante asumir que hay un riesgo y buscar la ayuda de personas expertas que lo evalúen y determinen el nivel real
b. Hay que recordar que, en estos casos, guardar el “secreto” no es conveniente. Hay que buscar ayuda
c. Si hay una crisis en curso, es clave nunca dejar sola a la persona y tener a mano los teléfonos de atención en crisis o despacho de ambulancias
d. No necesariamente “hay que saber qué decirle” a la persona en crisis. A veces, es más útil simplemente acompañar y escuchar. La gran mayoría de las personas en riesgo de suicidio, quieren ser ayudadas a pesar de su ambivalencia.
e. Hay que buscar ayuda de expertos como psicólogos o psiquiatras y seguir las recomendaciones que propongan
f. Si requiere apoyo frente a una situación de suicidio específica con un menor de 18 años puede comunicarse a nivel nacional a la línea 141 o la línea 106 en Bogotá, Boyacá, Risaralda, Caldas y Cali. También puede comunicarse al Teléfono de la Esperanza en Bogotá al (571) 3 23 24 25, en Medellín al (574) 4 44 44 48 y en Barranquilla al (575) 3 72 27 27 o a la Línea Amiga de Ibagué (57) 318 7665226

Fuente: Red PaPaz y Corporación Buscando Ánimo

“Hijos agresores: padres que defienden su mala conducta”.

Recomendado, puede estar sucediendo y lo ignoramos.

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“Hijos agresores: padres que defienden su mala conducta”.

Por: Adela Cortina

En cada aula hay uno o varios niños con conductas agresivas. Los padres de los alumnos suelen comentar sobre su mal comportamiento , prohibiéndole a su hijo jugar con él, reclamando a las autoridades escolares mayor vigilancia o simplemente evadiendo el tema “para no incomodar”, al final no es con mi hijo y es otro el afectado.

Pero hay algo que preocupa: ¿Qué ocurre cuando los padres defienden la mala conducta de hijos agresores? ¿Qué hacer cuando un padre ante el llamado de atención agrede a otros padres e incluso a los maestros?

Los niños que agreden están en uno de los lados del acoso, son la otra cara de una misma moneda. Ellos son las otras víctimas del bullying . Aquellas que nadie considera dado que suele hacerse foco en los menores agredidos, sin considerar que los niños agresores también pueden llegar a ser víctimas. Y lo son cuando sus padres les sobreprotegen y no permiten nada con ellos, aun si le hacen la vida imposible a otros.

A veces los pequeños agresores no tienen mucha consciencia del daño que hacen y no anticipan las consecuencias de sus actos . Pero, ¿cómo tratar a los niños agresores? ¿Qué motiva a un niño a agredir a otro? ¿Es culpable? ¿Cómo actuar ante padres igualmente agresivos?

La actitud de los padres del niño violento suele repetirse: no reprender e incluso excusar las malas acciones de sus hijos.

Se las ingenian buscando causas para la agresión pero evaden las disculpas correspondientes para el niño víctima de la crueldad de su hijo . Así comprendemos la mala conducta del niño, contemplando la falta de límites y el apoyo de sus padres, quienes minimizan o encubren los errores de sus hijos.

¿Qué hacer si los padres de los agresores no cooperan?

Una primera medida de vital importancia sería elevar una queja ante las autoridades escolares, exigiendo que se extreme la atención sobre el niño.  Otra herramienta fundamental será el diálogo con nuestros hijos. Se trata de transmitirles herramientas con las que puedan enfrentar el acoso de su o sus compañeros. Nunca aconsejar responder la violencia con más violencia, sino enseñarles a sostener y mostrar una actitud firme desde la cual responder verbalmente con entereza y seguridad para lograr desequilibrar al acosador.

Si el colegio no da respuesta a los reclamos de los padres por la conducta de un niño, ni los padres de éste colaboran para erradicar esa conducta, puede considerarse elevar una queja formal, ya sea en la coordinación del colegio y en caso extremo denunciarlo a las autoridades competentes.

Pero si bien los adultos atribuyen la intención del niño de impartir el sufrimiento en el otro, los psicólogos sostienen que en realidad esos niños agresores sufren de carencias psicoafectivas, como por ejemplo, la empatía. Son chicos que no evalúan correctamente las consecuencias que pueden arrojar sus conductas, algunos incluso manifiestan abiertamente el “gusto” por acosar o matonear a otro.

Numerosos estudios afirman que la mayoría de los agresores son niños que probablemente han tenido la desdicha de haber padecido bullying en el colegio e incluso padecer violencia intrafamiliar . Es decir que se convierten en victimarios cuando cargan a sus espaldas el antecedente de ser víctima.

Consecuentemente, el rol de los adultos, las familias y las autoridades escolares resulta clave para detectar, prevenir e incluso solucionar estos hechos . Sin embargo, en la vida cotidiana, esto no siempre ocurre.

La pregunta es ¿Frente a padres agresivos que toleran la agresividad de sus hijos, la respuesta es el silencio?

Quizá callar sea normal para algunos padres, que justifican la agresividad pues tal vez la sufrieron o fueron también agresores,  pero al hacerlo permitirán que sus hijos estén expuestos a peligros mayores y peor aún la sociedad.

Si su hijo agrede o es agredido aún está a tiempo de actuar, aplazar la solución puede llegar a ser fatal. ¡Piénselo!

Ser buen padre depende de la época en que estamos

Ser buen padre depende de la época en que estamos: Miguel de Zubiría Samper

El director de la Fundación Alberto Merani, Miguel de Zubiría Samper estuvo en el Quindío por invitación del colegio campestre Edelmira Niño Nieto, en el marco de la celebración de los 40 años de labores de la institución educativa.

Articulo Miguel de Zubiria

Cocreador de la pedagogía conceptual e inteligencia emocional del modelo pedagógico de dicho centro educativo, Zubiría Samper dictó la conferencia ¿Cómo ser un buen papá hoy?, la que se destacó por una muy buena asistencia de padres de familia, docentes, administrativos y público en general.

Antes del acto académico, LA CRÓNICA dialogó con el reconocido sicólogo y pedagogo a nivel nacional e internacional.

¿Cómo ser buenos padres hoy?, ¿cuál es la propuesta?
Pregunta esencial de la vida de un papá. Nosotros diríamos que en especial habría que responder una pregunta previa que es ¿qué es lo que quieren y qué es lo que necesitan aprender nuestros hijos hoy? Necesitan aprender reglas, ser obedientes, ser autónomos, ser felices. Qué es lo que necesitan aprender y qué es lo que debemos nosotros como papás enseñarles que posiblemente no van a aprender en los colegios.

¿Y qué es lo que hay que enseñarles?
Lo que se ha concluido en estos años es muy simple aparentemente, y es que lo que hace que un ser humano lleve una vida amable, satisfactoria y feliz es que sepa qué es lo que quiere, de la misma manera que los padres deben saber qué es lo que tienen que enseñarles, la respuesta parece ser, enséñele a que él sepa qué es lo que quiere. Por qué, porque los papás no van a estar todo el tiempo con él, y él va a tener que elegir a lo largo de su vida cantidades de cosas, enséñele a elegir, a tener sus metas, a ser una persona autónoma.

¿De qué depende ser un buen padre hoy?
Vamos a empezar por algo muy viejo y es qué debería enseñarle un papá a un hijo en Esparta, en la antigua Grecia que era una cultura guerrera; qué debería enseñarle un papá a un hijo en Atenas, también en Grecia y que era una cultura de la democracia; qué en el periodo Medieval, que los papás concluyan precisamente lo que usted sugiere que es que ser un buen padre depende de la época en la cual estamos.

¿Qué implica ser buen padre hoy?
Ser un buen padre implica saber leer qué es lo que la sociedad y el mundo, en el cual van a vivir nuestros hijos preferiblemente no hoy sino 20, 30 o 40 años adelante, van a exigirle a ellos. Un poco la reflexión que hoy tenemos los sicólogos es esa, qué es lo que va a demandar el mundo en 2 o 3 décadas en nuestros hijos para que lleven vidas satisfactorias, felices y productivas y parece que la respuesta sorprendentemente puede ser una, ser jóvenes y adultos autotélicos: auto, que ellos mismos sean capaces de elegir sus telos o sea sus metas, sus sueños, sus ilusiones, sus pasiones. Ya el mundo no es el del pasado en el que teníamos que enseñarles a ajustarse, a ser obedientes, sumisos, no, es exactamente todo lo contrario, tenemos que enseñarles a obedecer muy fuertemente solo a una persona: a ellos mismos.

¿Qué papel juega la tecnología en esta propuesta?
En cuanto a la tecnología yo diría que hay dos cosas, lo primero que ningún joven o niño debería de utilizar ninguna tecnología sino sabe escribir a mano, sino sabe escribir con su propia letra, sino sabe leer un libro o un relato físico y sino puede establecer relaciones de interacción buenas cara a cara con compañeros, amigos, amigas. Una vez cualquier joven demuestre que es capaz de leer, escribir, de crear relaciones cara a cara reales con voz a voz, debería obviamente meterse en todas las redes virtuales, en Facebook, en todo lo que quiera porque ya sabe que domina el arte primario humano. Pero lo que está ocurriendo es que los niños sin hermanos, sin papá, con mamá muy ausente, entonces les dan una tableta, un celular a los dos, tres cuatro o cinco años y no aprenden las artes primarias, eso es lo más malo, pero no la tecnología como muchos creen, sino como la estamos utilizando.

Cambiando un poco de tema, ¿cómo va la Fundación Alberto Merani de la que usted es su director?
Va muy bien. Hay dos proyectos que se han separado divergentemente que es el instituto, el colegio que era inicialmente para niños con capacidades excepcionales, pero entendimos, después de 20, que una persona que es brillante no es porque nazca así, sino porque nace en un contexto de papás que le hablan, que le preguntan, que le piden argumentos, que lo estimulan a leer, entonces hemos concluido y ya hay demasiadas evidencias, que cualquier niño de cualquier condición puede convertirse en un ser humano brillante siempre y cuando sus papás, y de aquí su responsabilidad y de los colegios, pero primeramente la de los papás, creen un ambiente rico intelectualmente.

¿Qué es un ambiente intelectualmente rico?
Hablar, conversar, discutir, preguntar, leer y nada más. Estamos trabajando con muchos colegios del país de todos los sectores sociales haciendo acompañamiento. Es que lo que encontramos con los niños más inteligentes de todo el país lo estamos transfiriendo a todos lo niveles, a todos los estratos y ahora los últimos experimentos son con niños de estratos 1 y 2 y están dando resultados realmente notables porque la inteligencia no depende de la herencia que se tenga, sino del ambiente en el cual se vive. Si tienen un papá que les habla que les conversa, les muestran, les preguntan, pueden convertirse en muchachos inteligentes y esa es la meta: cómo hacer para que miles de niños sean inteligentes, sean brillantes, se hagan preguntas, discutan, hablen y lo estamos logrando.

Germán Rojas Arias
LA CRÓNICA

Tomado de La Cronica del Quindio

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