Recomendado, puede estar sucediendo y lo ignoramos.

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“Hijos agresores: padres que defienden su mala conducta”.

Por: Adela Cortina

En cada aula hay uno o varios niños con conductas agresivas. Los padres de los alumnos suelen comentar sobre su mal comportamiento , prohibiéndole a su hijo jugar con él, reclamando a las autoridades escolares mayor vigilancia o simplemente evadiendo el tema “para no incomodar”, al final no es con mi hijo y es otro el afectado.

Pero hay algo que preocupa: ¿Qué ocurre cuando los padres defienden la mala conducta de hijos agresores? ¿Qué hacer cuando un padre ante el llamado de atención agrede a otros padres e incluso a los maestros?

Los niños que agreden están en uno de los lados del acoso, son la otra cara de una misma moneda. Ellos son las otras víctimas del bullying . Aquellas que nadie considera dado que suele hacerse foco en los menores agredidos, sin considerar que los niños agresores también pueden llegar a ser víctimas. Y lo son cuando sus padres les sobreprotegen y no permiten nada con ellos, aun si le hacen la vida imposible a otros.

A veces los pequeños agresores no tienen mucha consciencia del daño que hacen y no anticipan las consecuencias de sus actos . Pero, ¿cómo tratar a los niños agresores? ¿Qué motiva a un niño a agredir a otro? ¿Es culpable? ¿Cómo actuar ante padres igualmente agresivos?

La actitud de los padres del niño violento suele repetirse: no reprender e incluso excusar las malas acciones de sus hijos.

Se las ingenian buscando causas para la agresión pero evaden las disculpas correspondientes para el niño víctima de la crueldad de su hijo . Así comprendemos la mala conducta del niño, contemplando la falta de límites y el apoyo de sus padres, quienes minimizan o encubren los errores de sus hijos.

¿Qué hacer si los padres de los agresores no cooperan?

Una primera medida de vital importancia sería elevar una queja ante las autoridades escolares, exigiendo que se extreme la atención sobre el niño.  Otra herramienta fundamental será el diálogo con nuestros hijos. Se trata de transmitirles herramientas con las que puedan enfrentar el acoso de su o sus compañeros. Nunca aconsejar responder la violencia con más violencia, sino enseñarles a sostener y mostrar una actitud firme desde la cual responder verbalmente con entereza y seguridad para lograr desequilibrar al acosador.

Si el colegio no da respuesta a los reclamos de los padres por la conducta de un niño, ni los padres de éste colaboran para erradicar esa conducta, puede considerarse elevar una queja formal, ya sea en la coordinación del colegio y en caso extremo denunciarlo a las autoridades competentes.

Pero si bien los adultos atribuyen la intención del niño de impartir el sufrimiento en el otro, los psicólogos sostienen que en realidad esos niños agresores sufren de carencias psicoafectivas, como por ejemplo, la empatía. Son chicos que no evalúan correctamente las consecuencias que pueden arrojar sus conductas, algunos incluso manifiestan abiertamente el “gusto” por acosar o matonear a otro.

Numerosos estudios afirman que la mayoría de los agresores son niños que probablemente han tenido la desdicha de haber padecido bullying en el colegio e incluso padecer violencia intrafamiliar . Es decir que se convierten en victimarios cuando cargan a sus espaldas el antecedente de ser víctima.

Consecuentemente, el rol de los adultos, las familias y las autoridades escolares resulta clave para detectar, prevenir e incluso solucionar estos hechos . Sin embargo, en la vida cotidiana, esto no siempre ocurre.

La pregunta es ¿Frente a padres agresivos que toleran la agresividad de sus hijos, la respuesta es el silencio?

Quizá callar sea normal para algunos padres, que justifican la agresividad pues tal vez la sufrieron o fueron también agresores,  pero al hacerlo permitirán que sus hijos estén expuestos a peligros mayores y peor aún la sociedad.

Si su hijo agrede o es agredido aún está a tiempo de actuar, aplazar la solución puede llegar a ser fatal. ¡Piénselo!